Erasmo de Rotterdam es un conocido humanista, erudito y teólogo del siglo XV-XVI. Es conocido como el “Príncipe de los Humanistas” por su importante contribución a las humanidades en el mundo. En aquellos siglos, el movimiento conocido como “Renacimiento” se extendió por toda Europa ofreciendo nuevos enfoques en todas las áreas de las humanidades, y Erasmo fue el representante preeminente de este nuevo avance intelectual y ético de la humanidad.

La modernidad de aquella Europa a la que Erasmo pertenecía no estaba únicamente vinculada a la creación de los llamados Estados modernos; la modernidad era también renacimiento y humanismo, era utopía y moralidad; era Thomas Moro, Luis Vives y Cervantes.

En cuanto a la paz, debería recordarse que Erasmo escribió su famosa reflexión titulada “La queja de paz” en un tiempo alterado por el paso de las certezas de la Edad Media a las dudas del Renacimiento, en el que la guerra tal como se percibía en el pasado era concebida como una práctica común aceptada por todos. En el siglo XVI, la paz se convirtió en un desideratum legal y la guerra comenzó a ser vista como una pura excepción.

En el siglo XVI, la doctrina de la guerra justa fue duramente criticada por Erasmo, quien lanzó un ataque demoledor contra cualquier tipo de justificación de la guerra.

En 1523, Hans Holbein el Joven pintó el famoso retrato de Erasmo de Rotterdam. Los retratos de Holbein desempeñaron un papel importante en la difusión de la reputación del pintor en toda Europa, ya que ellos se distribuyeron ampliamente. Existen tres retratos principales: una vista general del humanista, probablemente de 1523, y que resulta ser la versión más conocida, la cual se ubica en la Galería Nacional; una vista de perfil en posición de lectura también de 1523, conversada en el Louvre, y una vista de más de tres cuartos, tal vez de 1530, en el Kunstmuseum de Basilea.

En su libro “La Queja de Paz”, Erasmo dijo que el primer y más importante paso hacia la paz es sinceramente desear la Paz. Añade que aquellas personas que alguna vez han amado la paz desde sus corazones buscarán cualquier oportunidad posible para re-establecerla o recuperarla.

También denunció la guerra y defendió la paz en los siguientes términos: para aquellos amantes de la lucha y del derramamiento de sangre entre las naciones, los cuales están divididos sólo por un nombre y un canal, deberían saber que este mundo, que el planeta llamado tierra, es el país común de todos aquellos que viven y respiran sobre él. También deberían recodar que todos los hombres, independientemente de sus razones políticas, proceden de los mismos padres y además, comparten la misma consanguinidad y afinidad hacia la concordia y la paz.

Erasmo continuó diciendo que en todos los países, la mayor parte del pueblo detesta la guerra y desea con devoción la paz. Muy pocos entre ellos, cuya felicidad está ligada a la miseria pública, pueden desear la guerra. Depende de cada ser humano decidir si es equitativo o no, que el egoísmo sin principios de tales individuos tenga más peso que los deseos ansiosos de todos los hombres unidos de buena voluntad. Hasta el día de hoy la consolidación de la paz permanente no se ha conseguido a través de la adopción de tratados. Ahora es el momento de adoptar diferentes medidas y probar experimentos basados en el deseo mutuo de promover la amistad entre las naciones.

En este sentido, Erasmo abiertamente demandó el reconocimiento del derecho a la paz cuando dijo en su famoso libro de paz que todos los hombres deberían escuchar la voz de su Soberano Señor, ordenándoles sobre su deber de buscar la paz y abolir la guerra. También añade que la gente también debe convencerse de que el mundo, hoy agotado por sus continuas calamidades, exige la paz, y tiene el derecho a insistir en su cumplimiento inmediato.