Queridos diplomáticos de la Tercera Comisión, sociedad civil, amigos y amigas,

Pregunto… Consideráis que tenemos derecho a vivir en un mundo de paz? Creéis que vivir ahora en un lugar que esté a salvo os garantiza en el futuro que esté fuera de riesgos o de conflictos? Os importa que la gente que hoy es víctima de injusticias mañana pueda convertirse en ejecutor de otras injusticias? Debe la población civil mundial, y en especial los niños, tener que padecer el efecto de las guerras que se deciden entre unos pocos?

Sé que pensamos igual y por eso pido vuestra ayuda.

Queremos que la Paz sea un Derecho Humano Universal. No, no lo es. Ya sé que todos pensabais que sí.

Hace 70 años nacieron las Naciones Unidas (ONU) con el objetivo, entre otros muchos, de evitar el sufrimiento de las guerras y de promover la paz mundial, sin embargo  los estados juegan con ella como moneda de cambio, nada más. Y basta ya!

Las Naciones Unidas se cimientan sobres tres pilares que son la Paz y la Seguridad, los Derechos Humanos y el Desarrollo y la única que no goza del estatus de Derecho Humano es precisamente la Paz.

Pero algo hemos avanzado… Existe un texto que reconoce éste derecho, un texto pobre, que no escribiría ningún ciudadano, pero es un punto de partida, negociado, comerciado, que declara el Derecho a la Paz con la boca pequeña mirando hacia otra parte y que ha costado 70 años.

Nos ha costado a todos 70 años y aún no hay acuerdo. Hay estados que alegan que el concepto de “Derecho a la Paz” no existe en el Derecho Internacional. Pero sus límites, su anacronismo y su mediocridad, está justamente ahí, en sus libros. Negarles a las personas, a los pueblos y al mundo el Derecho a la Paz es negarles el futuro y hasta la existencia. Eso no se aprende, se siente, se deduce. Lo que no existe es “el Derecho Internacional”. Que no nos engañen.

Aunque no se pueda señalar a nadie en particular con el dedo, todos los implicados en el proceso son directamente responsables de no cerrar ese documento que nos garantice que la Paz es un derecho que nos asiste.

En breve la Tercera Comisión de las Naciones Unidas pondrá fecha para resolver este asunto o de lo contrario, se habrá perdido la oportunidad para siempre y eso no lo vamos a permitir.

Si en esa cumbre no se consigue declarar el Derecho a la Paz os pido que hagamos cuanto esté en nuestras manos civiles para denunciar a los responsables, a todos los implicados por su incompetencia, ya sean estados o personas.

No pedimos un favor. Exigimos que lo hagan. El Derecho a la Paz nos pertenece por naturaleza, no por política.

La diplomacia en Nueva York tiene la obligación de trabajar desde la transparencia, la inclusión y el consenso. Los caminos hacia el desarrollo progresivo de la paz son múltiples pero todos ellos conducen a un fin: la humanidad debe convertirse en una entidad colectiva, libre, fraterna y solidaria que comprenda que todas las personas somos iguales, siempre.

No permitamos que unos pocos decidan el futuro de miles de millones. Nuestra Paz no se toca. Se nos otorga. Se nos devuelve. Se nos da. Dime si estás con nosotros.

Fundación Paz sin Fronteras

18 de Octubre de 2016