Los fenicios fueron un pueblo comerciante originario del Medio Oriente, ubicados principalmente en Líbano, Siria y Palestina, y tuvieron una gran extensión por el norte de África. La cultura fenicio cananea se desarrolló durante 3,600 años. Es decir de 3,200 a.C. hasta 400 d.C. aproximadamente.

A partir de 1200 a.C. la cultura fenicia se expandió por todo el Mediterráneo, en donde se adoptaron sus prácticas agrícolas, industriales, de gobierno, comercio, religión, lengua y escritura. Por consiguiente, las aportaciones fenicias a la cultura universal son múltiples y diversas. Las pruebas documentales que demuestran la influencia de la cultura fenicia provienen fundamentalmente de fuentes griegas y romanas.

La cultura fenicia era un pueblo sumamente culto. Su alfabeto se expandió por el mundo. Se crearon grandes bibliotecas organizadas alfabéticamente. Todas estas actividades expandieron la tradición literaria fenicia que ya se contemplaba en ciudades tales como Ebla (2500 a.C.), Biblos y Ugarit (1400 a.C.).

La diplomacia fue una herramienta fundamental para sus acciones comerciales, políticas y culturales. Esto les permitió estar en contacto con múltiples culturas y pueblos de una manera pacífica, facilitando la creación de asentamientos y con el tiempo la creación de ciudades. Entre ellas, cabe destacar la ciudad de Cartago, la cual fue un enclave costero del norte de África, a sólo 17 km de la actual ciudad de Túnez.

Las aportaciones fenicias al derecho romano fueron muy importantes y se derivan de las leyes desarrolladas en las sociedades fenicias a lo largo de los siglos. En esta línea, debería recordarse que el uso de la balanza como símbolo de la ley y la justicia fue una aportación fenicia al derecho universal.

Entre los más destacables juristas de origen fenicio destaca la figura de Domicio Ulpiano quien fue tutor, consejero y prefecto del pretorio del emperador Alejandro Severo. Su actividad legal le permitió obtener el mayor reconocimiento para un jurista romano: ser el más utilizado en la compilación de Justiniano. Ulpiano concluye que los preceptos del derecho son: vivir honestamente, no dañar a nadie y dar a cada uno lo que es suyo.

El pensamiento fenicio de carácter filosófico sobre su concepción de la vida, el universo, los seres humanos se fue construyendo a lo largo de los siglos. Entre los pensadores fenicios más influyentes destacan Tales de Mileto (624-546 a.C.), Zenón de Kitión (333 – 264 a. C.) o Pitágoras (569 – 475 a. C.).

En el campo de los estudios de la paz, la contribución de Pitágoras fue determinante. Fue un filósofo y matemático fenicio considerado el primer matemático puro. Es el fundador de la Escuela pitagórica, una sociedad que, si bien era de naturaleza predominantemente religiosa, se interesaba también por la medicina, la cosmología, la filosofía, la ética y la política, entre otras disciplinas. El pitagorismo formuló principios que influyeron tanto en Platón como en Aristóteles y, de manera más general en la filosofía en Occidente.

Según M Carmen Rusiñol, la Homonoia, philotés isolés, o unión de las mentes, constituye el objetivo primordial de Pitágoras: promover la paz y la armonía en las relaciones fraternales. Por ello, Pitágoras recoge el ideario griego de una actitud colectiva que impulsa la amistad en el seno de la sociedad. Promueve el consenso de los hermanos frente a las ideas filosóficas, con el convencimiento de que existe una interpretación verdadera de la realidad: el mundo regido y creado por el número y ordenado según leyes y relaciones armónicas.

La estudiosa añade que el espíritu de la homonoia perduró durante la vida de Pitágoras y en las generaciones posteriores. Los Versos áureos incluye normas para el cultivo de la amistad, tales como: 1. Haz amistad con aquel que se distingue por su virtud ; 2. Presta atención a sus afables exhortaciones y toma ejemplo de sus virtuosas y útiles acciones ; 3. Evita detestar a un amigo por un ligero defecto. Estos ideales comunitarios, en la práctica, se expresaban compartiendo bienes materiales, una comunidad de bienes que distinguía estas fraternidades de las demás escuelas filosóficas.

Según Diógenes Laercio, «Pitágoras fue el primero que dijo, según afirma Timeo, que las cosas de los amigos son comunes y que la amistad es igualdad, y que sus discípulos unificaron sus fortunas».

Otros usos y prácticas completan el programa moral básico que alienta el espíritu de esta comunidad-fraternidad: la pureza de vida, el silencio, la práctica musical como vía para sanar el alma y el cuerpo, la reflexión interior y el examen de conciencia, y la tolerancia con todos los seres humanos.

En definitiva, podemos concluir que los fenicios fueron herederos y promotores de una gran cultura de paz y desarrollo. Tenían una visión amplia del mundo, gracias a que aprendieron a relacionarse con muchos pueblos y culturas diferentes. Esto quiere decir que tenían una mente muy abierta y unas particulares habilidades en el ámbito de la política y la diplomacia. Como consecuencia de su expansión, fue la primera cultura global multinacional de la historia basada en la promoción de la paz y el diálogo.

Fuentes: Paz sin Fronteras