Jean Paul Sartre (21 de junio de 1905 – 15 de abril de 1980) es uno de los escritores y filósofos más prominentes de la posguerra que han surgido en el continente europeo. Cuando era joven, estudió bajo los filósofos Husserl y Heidegger, y hoy es considerado como el principal exponente de la tendencia filosófica conocida como “existencialismo”. Su visión filosófica se resume mejor en su obra “Existencialismo y humanismo”.

Los días 12 y 19 de diciembre de 1952, Sartre pronunció el discurso de apertura en el Congreso de Viena de los Pueblos por la Paz, en el que dijo que “nuestro primer deber es desenterrar la hermosa palabra Paz del barro en el que ha sido arrojada y limpiarla un poco. ¡No! No existe la paz en el terror, en la humillación, en la esclavitud. No existe la paz a cualquier precio… Reafirmamos que hemos elegido la oportunidad que nos brinda la Paz y que queremos demostrar que existe tal posibilidad y que queremos buscar los todos los medios posibles para que no se nos escape”.

Agregó que “la paz no es una condición permanente que se nos otorgue un buen día como un certificado de buena conducta, sino que es un proyecto de construcción a largo plazo que se llevará a cabo en todo el mundo y que exigirá la colaboración de todos los pueblos del mundo”.

En este sentido, el Prof. David Lethbridge señaló que para Sartre, no se trataba de crear un nuevo organismo internacional, o de tratar de sustituir a una nueva organización o reemplazar a las Naciones Unidas, sino de poner en marcha una resolución, una iniciativa popular que pudiera comunicarse de manera efectiva a los diversos gobiernos de aquellas naciones que habían enviado a sus delegados: para ello la unidad de un pueblo era clave.

En su famoso discurso pronunciado en Viena, Sartre aprovechó la ocasión para describir lo que era para él el elemento central del Congreso al que había asistido recientemente. Y esto era la paz. “No solo hemos dado a conocer nuestro deseo de paz a nuestros Gobiernos, hemos estado haciendo las paces. Trajimos una experiencia única de amistad entre los hombres. … Si existía esperanza en Viena fue porque, de repente, vimos lo que podría ser la paz y lo que nunca ha conseguido: la concordia… Por lo tanto, soy testigo de que el Congreso de Viena es y seguirá siendo, a pesar de todas las calumnias, un evento histórico…. Soy testigo de que la Paz es algo más que la mera ausencia de guerra, y que podría convertirse en nuevo vínculo entre los hombres. La semilla, la vimos en Viena: es nuestra obligación no dejarla pasar”.

En su visión pacifista del mundo, Sartre denunció abiertamente el uso de las armas nucleares por sus efectos devastadores sobre la población. En el Congreso organizado por el Consejo Mundial de la Paz, celebrado en Berlín, en mayo de 1954, Sartre pronunció una declaración titulada “Las armas contra la Historia”, en la que declaró lo siguiente:

“Mientras que las guerras de agresión requerían millones de hombres para matar a millones de hombres, con el desarrollo de las bombas atómicas y de hidrógeno la guerra se separa de la humanidad. Ya no está restringido por las masas… hoy la guerra atómica está en manos de unos pocos hombres ricos y sus mercenarios. La guerra nuclear podría ser lanzada mañana por algunos ministros del gabinete contra la voluntad y los intereses de la nación”.

En el contexto de la Asamblea Mundial por la Paz, celebrada en Helsinki los días 23 y 29 de junio de 1955, Sartre pronunció el discurso final de la Conferencia ante dos mil delegados procedentes de sesenta y cinco países. Aprovechó esta oportunidad para enfatizar la importancia del Congreso de Viena y Helsinki en la búsqueda de la paz de la siguiente manera:

“Viena ha dado sus frutos. Así en el Congreso de Helsinki todos los sectores, todas las opiniones, todos los partidos están representados. Todos los grupos que enviaron delegados a Helsinki han subrayado un aspecto esencial de la paz. Tratamos de crear una paz deseada por los pueblos. Y nunca en primera instancia por las élites, sino ante todo por las masas”.

Sartre reafirmó el vínculo entre la paz y la libertad al decir que “nuestra paz solo puede tener un significado: es posible que todas las naciones y todos los hombres armen su propio destino; en una palabra “libertad”. El objetivo de esta empresa es construir la paz con libertad y devolver la libertad a los pueblos a través de la paz”.

Finalmente, Sartre destacó en este Congreso que en lugar de enfatizar lo que nos separa, la humanidad debería tratar de mostrar lo que nos une. Porque nuestra unidad existe.

En 1962, Jean-Paul Sartre explicó su negativa de aceptar el Premio Nobel de Literatura en una declaración formulada en la prensa sueca, la cual apareció posteriormente en Le Monde en su traducción al francés. Dijo que la decisión de rechazar el Premio se debía en su concepción de la labor del escritor:

“Un escritor que asume posiciones políticas, sociales o literarias debe actuar solo a través de los medios que dispone, es decir, la palabra escrita. Todos los honores que reciba pueden exponer a sus lectores a una presión que no considero deseable. Si me firmo a mí mismo como Jean-Paul Sartre, no es lo mismo que si me firmo a mí mismo como Jean-Paul Sartre, Premio Nobel”.

Fuentes: Paz sin Fronteras