El 19 de diciembre de 2016, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Declaración sobre el Derecho a la Paz. En su artículo 2 se reconoce que la conquista de la libertad no solo forma parte intrínseca del derecho a la paz, sino que es un claro medio destinado a consolidar la paz dentro de las sociedades y entre estas.

La inclusión de este principio derivado de la dignidad humana responde a la idea transmitida, entre otros, por el politólogo de origen japonés Francis Fukuyama, quien en su libro “El fin de la historia y el último hombre”, confirma que las tentativas más serias y sistemáticas de escribir historias universales consideraron como eje de la historia el desarrollo de la libertad.

Según el filósofo Kant la historia tendría un punto final, es decir, que poseía un propósito final implícito en las capacidades del hombre y que hacía inteligible toda la historia. Este punto último era la realización de la libertad humana. De esta manera, alcanzar una constitución justa y su universalización podría ser uno de los criterios por el cual se debe entender la existencia de un progreso en la historia.

El otro filósofo alemán que también reafirmó que la historia del mundo es el progreso de la conciencia de la libertad fue Hegel. Según éste filósofo, el despliegue de la historia universal podría entenderse como el crecimiento de la libertad humana, según la cual las “naciones de Oriente” sabían perfectamente que uno era libre; por otra parte, los griegos y romanos sabían que algunos solamente eran libres, y nosotros en el s. XXI sabemos que son libres absolutamente todos los seres humanos.

¿Es posible la libertad? En el ciclo de conferencias Tanner sobre los valores humanos, celebrada en la Universidad de Stanford en 1981, el jurista Charles Fried desarrolló la idea de que la absoluta libertad no podía triunfar en la tierra mientras no existiese una plena justicia distributiva entre todos los seres humanos.

Es por esta razón que el artículo 2 de la Declaración sobre el Derecho a la Paz aboga por el concepto de una libertad libre de todo temor y miseria.

Fukuyama termina su famoso libro antes mencionado con la siguiente metáfora acerca del progreso de la humanidad hacia la libertad:

“….la humanidad aparecerá como una larga caravana de carretas que avanza por el camino; unas carretas entrarán en la ciudad a toda marcha y limpias, en tanto que otras descansarán en el desierto o echarán raíces en el último paso entre las montañas… Pero la gran mayoría de las carretas seguirán el lento avance hacia la ciudad, y muchísimos acabarán llegando a ella. Las carretas se parecen todas unas a otras, aunque las hayan pintado con colores diferentes y estén construidas con materiales diversos, pues todas tienen cuatro ruedas y las arrastran caballos, y todas llevan dentro una familia que reza para que el viaje llegue a su fin. Las aparentes diferencias en la situación de las carretas no reflejan diferencias permanentes y necesarias entre las personas que van en ellas, sino que son simplemente el resultado de su distinta posición en el camino”.

Fuente: Paz sin Fronteras