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Voltaire (París, 21 de noviembre de 1694-ibidem, 30 de mayo de 1778) fue un escritor, historiador, filósofo y abogado francés que figura como uno de los principales representantes de la Ilustración, un período que enfatizó el poder de la razón humana, de la ciencia y el respeto hacia la humanidad. En 1746 Voltaire fue elegido miembro de la Academia francesa en la que ocupó el asiento número 33.

Su moral estaba fundada en la creencia en la libertad de pensamiento y el respeto a todos los individuos, y sostuvo que la literatura debía ocuparse de los problemas de su tiempo. Estas opiniones convirtieron a Voltaire en una figura clave del movimiento filosófico del siglo XVIII ejemplificado en los escritores de la famosa Enciclopedia francesa. Su defensa de una literatura comprometida con los problemas sociales hace que Voltaire sea considerado como un predecesor de escritores del siglo XX como Jean-Paul Sartre y otros existencialistas franceses.

En su famosa obra conocida como “El Tratado sobre la tolerancia” de 1763, Voltaire invita a la tolerancia entre las religiones, atacando con dureza el fanatismo religioso. El filósofo francés defiende en este Tratado la libertad de cultos, y critica las guerras religiosas como una práctica violenta y bárbara.

En dicha obra afirma que para que “un gobierno no tenga derecho a castigar los errores de los hombres es menester que esos errores no sean crímenes; y son crímenes únicamente cuando perturban a la sociedad: perturban a esa sociedad desde el momento en que inspiran el fanatismo; por tanto, es preciso que los hombres empiecen por no ser fanáticos para merecer la tolerancia”.

Sobre si la intolerancia debería ser considerada un derecho humano, Voltaire claramente dice que el derecho natural es aquel que la naturaleza indica a todos los hombres. El derecho humano no puede estar fundado en ningún caso más que sobre este derecho de naturaleza; y el gran principio es “No hagas lo que no querrías que te hiciesen”. Por tanto, no se entiende cómo, siguiendo ese principio, un hombre podría decir a otro: “Cree lo que yo creo y no lo que tú puedes creer, o perecerás”. Por tanto, Voltaire reafirma lo siguiente:

“El derecho de la intolerancia es absurdo y bárbaro; es el derecho de los tigres, y es más horrible, porque los tigres solo desgarran para comer, y nosotros nos hemos exterminado por unos párrafos”.

Por tanto, lo que Voltaire defendería en sus famosas “Cartas Filosóficas” como un objetivo y derecho de todas las personas era la libertad como verdadera fuente de la tolerancia religiosa y de una sociedad civil pacífica.

Fuente: Fundación Paz Sin Fronteras