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Hugo Grocio (10 de abril de 1583 – 28 de agosto de 1645) fue un jurista holandés. Junto con las primeras obras de Francisco de Vitoria y Alberico Gentili, Grocio sentó las bases para el derecho internacional. Fue uno de los primeros en definir expresamente la idea de una sociedad de estados, gobernada no por la fuerza o la guerra, sino por el derecho y el acuerdo mutuo para hacer cumplir esas leyes. Como declaró Hedley Bull, antiguo profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Australia en 1990: “La idea de la sociedad internacional propuesta por Grocio se expresó concretamente en la Paz de Westfalia y Grocio puede ser considerado el padre intelectual de este primer acuerdo de paz general de los tiempos modernos”.

No es de extrañar que Grocio estuviera profundamente preocupado por los conflictos entre las naciones y las religiones, ya que vivió en tiempos de la Guerra de los Ochenta Años entre España y los Países Bajos, y la Guerra de los Treinta Años la cual enfrentó a las naciones católicas y protestantes europeas. Su obra “Los derechos de la guerra y la paz” de 1625 fue un monumental esfuerzo destinado a frenar tales conflictos sobre la base de un amplio consenso. La obra está dividida en tres libros.

En su libro I sobre su concepción de la guerra y de la justicia, Grocio dijo que “al catálogo anterior de aquellos grupos exentos de participar en las calamidades de la guerra, pueden agregarse los comerciantes, no sólo los que residen por un tiempo en el país enemigo, sino incluso a sus súbditos naturales y regulares: también los artesanos y todos los demás, cuya subsistencia depende de cultivar las artes de la paz”.

Grocio afirmó que el objetivo principal del derecho es la preservación de la paz dentro de la sociedad y, por consiguiente, reconoció el derecho de todos a ser protegidos de posibles lesiones como un medio para perseguir la paz: “De hecho todos los hombres tienen naturalmente el derecho de protegerse de posibles lesiones mediante la resistencia, como dijimos antes. Teniendo en cuenta que la sociedad civil se instituye para la preservación de la paz, inmediatamente surge un derecho superior en el Estado el cual está por encima de nosotros, cuyo objetivo es perseguir este fin. “.

En su libro II dedicado a las causas que conducen a la guerra, Grocio denunció abiertamente la guerra y abogó por la paz de la siguiente manera: “La guerra es una cuestión de la mayor importancia, ya que comúnmente trae muchas calamidades, incluso sobre los inocentes. En caso de que existan razones a ambos lados sobre una cuestión concreta, siempre debemos inclinarnos hacia la paz”.

Y en su libro III, centrado en la cuestión sobre aquellas reglas que deberían regir la conducción de la guerra, Grocio reconoció la existencia del derecho a vivir en paz en los siguientes términos: “El razonamiento es el mismo en cada caso: un ciudadano que rompe la vida civil por el bien de algún interés inmediato, socavará así sus propios intereses y los de sus descendientes, y una nación que viola las leyes de la naturaleza renuncia a su derecho a vivir en paz”. Además, agregó que “existen leyes de la guerra al igual que de la paz”.

Por: Fundación Paz Sin Fronteras