La magnitud y la gravedad de la crisis actual sobre los derechos humanos que vive Venezuela constituye un inquietante factor de desestabilización en la región.

El pasado 22 de febrero de 2019, el Secretario General de las Naciones Unidas, Sr. António Guterres reiteró que la ONU seguirá actuando de acuerdo con los principios humanitarios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia, además de que continuará trabajando con las instituciones venezolanas para ayudar a las personas necesitadas.

Recientemente, un equipo técnico de la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas visitó el país. Aunque esta es una primera medida positiva, pedimos que en un futuro el equipo pueda tener acceso total e irrestricto, y que no se den represalias contra ninguna persona/as con las que se haya entrevistado.

Desde la publicación del último informe sobre Venezuela en junio de 2018, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU reconoce que el ejercicio de los derechos sociales y económicos ha seguido deteriorándose continuamente. Los grupos de población más vulnerables, tales como los niños, las mujeres embarazadas, los ancianos y los pueblos indígenas se han visto especialmente afectados.

Además, se indica que las medidas que han adoptado en materia de cuidados médicos, alimentación y servicios básicos no han sido suficientes.

No se puede dejar de reconocer que la reciente interrupción del abastecimiento de fluido eléctrico que afectó a todo el país ha agravado esta situación, al reducir aún más el acceso de la población a los alimentos, el agua y los medicamentos.

Nos unimos a la declaración oral formulada por la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Sra. Michelle Bachelet, el pasado 20 de marzo de 2019 en el Consejo de Derechos Humanos en la que se exhorta a que se alcance un acuerdo sobre una solución política para todos los interesados, con medidas para mejorar una amplia gama de problemas urgentes de derechos humanos.