Victor_Hugo_001

Víctor Hugo (1802-1885) fue un poeta francés, novelista y dramaturgo del movimiento romántico. Hugo es considerado uno de los escritores franceses más grandes y más reconocidos de todos los tiempos. Fuera de Francia, sus obras más famosas son las novelas Los Miserables, 1862 y El jorobado de Notre-Dame, 1831.

Muchas de sus obras han inspirado la música, tanto durante su vida como después de su muerte. Está enterrado en el Panteón de París. Su legado ha sido honrado de muchas maneras, incluyendo la colocación de su retrato en la moneda francesa.

Víctor Hugo era también un pacifista convencido. De hecho, presidió el Congreso de la Paz celebrado en París del 22 al 24 de agosto de 1849. Este Congreso formó parte de una serie de reuniones internacionales compuesto por representantes de sociedades de la paz de todo el mundo que se celebraron en diversos lugares de Europa entre 1843 y 1853. Las conclusiones del congreso internacional de París fueron publicados por Charles Gilpin. William Wells Brown fue invitado para hablar contra la esclavitud.

Hugo introdujo el concepto de los Estados Unidos de Europa, el reconocimiento de la paz como un derecho y la obligación de los Estados a desarmarse. En su famoso discurso pronunciado en el Congreso Internacional de la Paz, Víctor Hugo concibió la paz no sólo como parte del derecho, cuyo origen debía encontrarse en los derechos naturales, sino también como destino final de la humanidad:

“Pero la ley divina no es de guerra, sino de paz. Los hombres han comenzado en conflicto, como lo hizo la creación en el caos. ¿De dónde proceden? De las guerras, eso es evidente. ¿Pero adónde van? Hacia la paz, eso es igualmente evidente”.

En su discurso, Víctor Hugo también abogó por el establecimiento de una Asamblea destinada a resolver pacíficamente las disputas y a depositar las armas. En esta Asamblea, los seres humanos podrían ejercer activamente la paz como un deber y un derecho mediante la promoción del diálogo y la cooperación, agregó.

“Una asamblea -una asamblea en la que todos vivirán- una asamblea que será como el alma de todos- un consejo supremo y popular que decidirá, juzgará, resolverá y provocará que la espada caiga de cada mano, y creará el amor de la justicia en cada corazón – que dirá a cada uno, aquí termina tu derecho, allí comienza tu deber”.

En esta línea, Víctor Hugo también señaló que “la educación de la gente ya no es de carácter violento; ahora está asumiendo el carácter pacífico”.

El propósito final de su visión era “… restaurar la unidad histórica de las personas, alistar esta unidad en la causa de la civilización de la paz, dar un buen ejemplo a las personas que todavía están en un estado de barbarismo, sustituir el sistema de arbitraje por el de las batallas y pronunciar la última palabra que el viejo mundo solía pronunciar por la fuerza”.